miércoles, 30 de julio de 2014

Genocidas ayer y hoy



Las víctimas de ayer no son los victimarios de hoy. Quienes ahora integran el sanguinario aparato político militar israelí, quienes ejecutan el despiadado plan del exterminio en la Franja de Gaza, bombardean viviendas, escuelas, hospitales e iglesias cristianas y musulmanas, no son las desgraciadas víctimas del holocausto sino los sionistas que explotan el dolor del pueblo judío para sus planes de despojar de su territorio al pueblo palestino. Son los mismos que durante el tenebroso régimen de Hitler se las ingeniaron para negociar, salir indemnes y salvar sus bienes, aun al costo de entregar a sus hermanos.

Son aquellos a quienes Hannah Arendt señaló en su libro Heichmann en Jerusalén (1961) como los que, por instrucciones de los nazis, organizaron una policía interna dentro de los ghettos para inventariar los bienes de la población judía y para elaborar listas de los que deberían o no ir a las cámaras de gas, en función del capital de las víctimas. Son los ricos industriales que para colocar productos alemanes, evadiendo el cerco económico que adelantaba la comunidad internacional contra el régimen de Hitler, cambiaban sus propiedades en Alemania por esos productos, distribuyéndolos luego a través de sus propios canales en el Oriente Próximo.

Son los desalmados manipuladores que han utilizado el terrible sufrimiento judío durante la guerra para justificar las tropelías del Estado israelí y que han llegado al descaro, tal como lo denunció Norman G. Finkelstein en La industria del Holocausto (2002), de utilizar los fondos de indemnización a las víctimas, no para indemnizarles sino para la propaganda sionista.

Veinte días de masacre han dado un saldo terrible a Palestina: 1.034 muertos, –entre ellos 192 niños–, 6.233 heridos, 200 mil personas sin hogar, 23.160 casas afectadas, 120 colegios, 16 centros de salud. Dolor, desamparo y desesperación golpean hoy las conciencias del mundo.

Del lado israelí: 37 soldados muertos, ningún niño muerto, ningún civil..



P/RAFAEL HERNÁNDEZ BOLÍVAR


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